Analítica digital, mucho de qué hablar

¿Aún te preguntas por qué es importante la analítica digital? Aquí tienes la respuesta: “Lo que no se define no se puede medir. Lo que no se mide, no se puede mejorar. Lo que no se mejora, se degrada siempre”. Alguien podría pensar que la cita es nuestra pero lo cierto es que se le atribuye a William Thomson (Lord Kelvin), físico matemático nacido en 1824. Y resume perfectamente la importancia de la analítica, ¿no crees?

La analítica web nos ofrece una valiosísima información sobre la repercusión y eficacia de nuestras acciones digitales para que, en función de los datos obtenidos y su análisis, continuemos con aquellas que resulten efectivas y corrijamos las que no arrojen los resultados esperados.

 

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Pero ¿qué debemos medir en un proyecto?

La respuesta a esta pregunta implica un gran trabajo. Los KPI (Key Performance Indicator) solo estarán correctamente establecidos si son coherentes con los objetivos del proyecto, que deben estar claramente definidos. Únicamente así podremos establecer unos KPI realmente útiles. Asimismo, los objetivos de nuestro plan de medición deberán estar alineados con los de negocio. Normalmente, estableceremos un objetivo macro o principal, acompañado por otros objetivos micro. Para ello, utilizaremos la metodología SMART, es decir, determinaremos objetivos que sean:

  • Specific – específicos
  • Measurables – medibles
  • Achievable – alcanzables
  • Realistic – realistas
  • Time based – definidos en el tiempo

Fijados los objetivos desarrollaremos una estrategia y tácticas para llegar a ellos. En este momento estaremos en situación de identificar cuáles han de ser nuestros KPI o indicadores clave de desempeño, es decir, aquellas unidades de medida que nos ofrecerán información cuantificable y de valor sobre el progreso y consecución de nuestros objetivos, y la efectividad de nuestras tácticas, al tiempo que nos servirán como ayuda en la toma de decisiones. Asimismo, deben sernos útiles para calcular el retorno de nuestra inversión (ROI).

En función del propósito del sitio y los objetivos establecidos tendremos que contemplar unos u otros indicadores; en cualquier caso, y como punto de arranque, existen métricas básicas, como el número de sesiones, usuarios, páginas vistas, tiempo de permanencia en el sitio, permanencia en la página o tasa de rebote. También nos interesará conocer y analizar de dónde procede el tráfico: si es directo, procedente de buscadores o de referencia.

Pero no te engañes, no existe una fórmula universal: como comentábamos antes, cada proyecto, en función de sus objetivos, tendrá unos KPI. Por eso, lo mejor es conocer con qué parámetros podemos contar para, a partir de ahí, determinar cuáles nos interesa utilizar, con qué herramientas los vamos a medir y qué procedimiento y periodicidad estableceremos para la presentación de resultados y propuesta de acciones correctivas.

Que la complejidad no te desanime, la analítica web es útil, sorprendente, entretenida y está en constante evolución, lo que la convierte en una disciplina apasionante y cada vez más necesaria. Prueba de ello es la creciente demanda de analistas digitales, profesionales con competencias en la extracción, análisis e interpretación de datos, figuras clave para toda empresa que quiera crecer en entornos digitales.