Transformación digital, un mundo de oportunidades

 

Cuestionarse si una organización necesita digitalizarse parece ya equiparable a preguntarse si necesita electricidad en sus instalaciones. Y es que, en mayor o menor medida, dentro de sus procesos y comunicaciones, las empresas requieren este acercamiento al mundo digital. Si bien es cierto que no todas están asumiendo la transformación digital como un must dentro de sus planes estratégicos, la concienciación es cada vez mayor; al ritmo que avanza la tecnología, quedarse atrás puede llegar a suponer quedarse fuera.

Pero desplegar un proceso de transformación digital no es tarea fácil. Se trata de una reorientación del negocio, dirigida a optimizar procesos y crear una experiencia memorable en el cliente, aspectos en los que la tecnología e innovación son de gran ayuda. Antes de afrontarla es necesario analizar el impacto que lo digital tendrá en la organización. A partir de ahí, se podrán definir unos objetivos, estrategia y hoja de ruta a seguir.

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Generalmente, cuanto más tiempo haya operado una empresa en el mercado, más complejo resultará la implementación, mientras que las de nueva creación encontrarán el proceso menos desalentador, puesto que ya han sido creadas en un entorno digital. Una tercera casuística será la de aquellas que están en un punto intermedio. En cualquier caso, para que la transformación digital resulte exitosa, existen algunos aspectos a tener en cuenta:

 

    • Cambio cultural y liderazgo

Es fundamental que la dirección esté implicada y que lidere el proceso. Una toma de decisiones ágil y respaldada por los líderes jerárquicos y naturales de la organización servirá de estímulo para el cambio cultural que supone, generará menos resistencia en las personas y favorecerá que los distintos departamentos estén alineados y repercuta en un trabajo más eficiente.

 

    • Plan de acción y asignación de presupuesto

Como en cualquier proyecto, se necesita una hoja de ruta, tanto a corto como a medio plazo, en la que se establezcan tareas, plazos y responsabilidades. El plan de acción, al igual que en todos los casos, deberá acompañarse de su correspondiente presupuesto. La digitalización no es gratis pero reporta beneficios.

 

    • Formación

Las personas de la organización han de conocer cómo la tecnología está transformando el mundo de los negocios, la forma de relacionarse con los clientes y el impacto que la imagen que ofrecen puede llegar a tener. Y han de saber cómo utilizar las nuevas plataformas, herramientas y métodos de trabajo, para incorporarlos a sus rutinas. La formación es imprescindible.

 

    • Las personas

Las personas han de estar en el centro de todo. Para completar un proceso de transformación digital con éxito, los empleados tienen que contar con las competencias y conocimientos digitales suficientes. Al mismo tiempo, las áreas de Recursos Humanos han de desarrollar estrategias de employer branding, útiles para captar y retener talento. Pero, cuando se habla de la importancia de las personas, no solo nos referimos a empleados sino también a clientes y público en general. La digitalización ofrece nuevas posibilidades para conocerlos mejor y así poder ofrecerles una información, atención y servicio óptimos.

 

    • Transformación del negocio

En mayor o menor medida, un proceso de transformación digital conlleva una transformación del negocio, genera nuevas vías de comunicación, canales de venta y oportunidades de diversificación; adecuarse a la nueva realidad facilitará que la digitalización repercuta positivamente en las cifras de negocio y ayudará a las empresas a regenerarse; de otra manera, muchas de ellas podrían incluso verse abocadas a la desaparición.

 

    • Despliegue, análisis y mejora continua

El despliegue supone un proceso de mejora continuo y cíclico. Tras planificar y ejecutar deberemos medir y actuar conforme a los resultados. La habilidad estará en obtener la información adecuada del flujo masivo de datos, y en saber interpretarlos correctamente para corregir errores y desarrollar nuevas acciones.

 

La transformación digital es aceptar que la tecnología seguirá evolucionando y que las compañías deberán adaptarse. En conocer cómo llevarla a cabo estará la clave para seguir siendo competitivos.