Mejora continua en tus equipos de forma fácil

La gestión ágil de proyectos deriva de conjunto de metodologías surgidas como contraposición a los métodos clásicos. El concepto tiene su origen alrededor de los desarrollos de software; hacía referencia a métodos basados en el desarrollo iterativo e incremental, lo que permitía evolucionar las soluciones desarrolladas sin necesidad de abrir un proyecto específico para ello. Hoy día, esta metodología se ha adaptado, es de aplicación en los más diversos proyectos y sectores y se está incorporando a en los programas académicos de temáticas relacionadas con el desarrollo y gestión de proyectos.

Es frecuente que, en organizaciones donde se están empezando a aplicar metodologías ágiles como Agile, Scrum, Kanban, Design Thinking, etc., escuchemos el término “mejora continua”.

 

Blog Inesdi - Metodologías ágiles

 

 

Somos capaces de aprender de aquello que podemos denominar negativo, incluso de lo que nos deja indiferentes y, por supuesto, integramos de forma muy rápida aquello que nos aporta mejoras. Hablar de mejora continua deja de lado las dos primeras vertientes con las que comenzábamos el párrafo, y en mi experiencia, la gran mayoría de las veces, son las opciones más comunes. Conviene ajustar los términos a la realidad, mejorar no lo sé, ojalá, pero aprender lo hacemos continuamente, y algunos elementos aprendidos podemos incorporarlos a nuestros equipos.

Lo primero, para que algo se haga de forma continua, es generar cierto sentido de ciclo. Nos apoyaremos en nuestra semana laboral y estableceremos que, por ejemplo, cada 15 días, nos reuniremos con el equipo para reflexionar sobre qué podemos hacer para cambiar nuestro proceso de trabajo. Estos ciclos comenzarán con un feedforward, es decir, una especie de expectativa en la que indicaremos qué vamos a intentar hacer para evolucionar al equipo, y terminarán con un feedback, en el que el equipo que realizó el feedforward analizará el camino y el resultado de sus acciones.

El aprendizaje trata sobre cómo vamos integrando diferentes elementos que nos pueden aportar elementos diferenciadores con respecto a lo que ya teníamos. Así, en un equipo buscaremos que cada persona aporte feedback relacionado con su día a día, y sobre la base de estas conversaciones con los compañeros, señalen qué pueden hacer diferente para evolucionarlo.

A veces tampoco hace falta una gran estructura, simplemente con generar el espacio y un acuerdo simple de confianza y privacidad es suficiente para que las cosas emerjan. Lo que sí es cierto, es que recomendaría que -al menos una persona- se encargue y responsabilice de velar por mantener y seguir una mínima estructura, y que guíe al equipo en la reflexión y en la generación de experimentos.

Mejoraremos, empeoraremos o permaneceremos indiferentes, pero siempre podremos aprender de cada situación.

 

 

Por Florentino Romero Haro

@worldintino

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