logo

Pon un robot en tu vida

Industria 4.0  Inteligencia Artificial 
30/03/2023
Eduard Contijoch
Ingeniero de telecomunicaciones y divulgador de tecnología.

Hace unos días, en una conferencia que di sobre domótica, uno de los asistentes de edad avanzada me preguntó si en el marco de la utilización de las tecnologías en el hogar, los robots acabarían teniendo un papel preponderante.

La pregunta no dejaba de estar teñida de un cierto resquemor: ¿acabaré teniendo robots en mi casa? Lo cierto es que, ya a día de hoy, tenemos robots en el hogar. Las aspiradoras que recorren nuestro suelo para quitar el polvo, los cortacésped inteligentes, los robots de cocina que compensan nuestra incapacidad culinaria. A día de hoy son pocos, pero es evidente que en los próximos años la lista crecerá.

Si bien el cacharrito que recorre nuestro suelo a la caza de pelusas nos parece simpático, la idea —subjetiva— que tenemos de robots en casa es muy distinta. Probablemente el cine y la literatura han influido mucho en ello. En algunos casos nos han descrito a los robots como seres adorables (el mítico R2D2 o los menos conocidos, pero entrañables, robots jardineros de Naves silenciosas) pero mayoritariamente han adoptado formas, capacidades y actitudes amenazadoras. Sobran los ejemplos aunque yo me quedaría con la siniestra mirada de Yul Brinner en la versión cinematográfica de Westworld (Almas de Metal en España).

 

t

 

Aunque la realidad de la robótica parece desmentir tanto a unos como a otros, la ficción sistemáticamente ha tendido a la antropomorfización de los robots. No solo con el aspecto androide sino también con una inteligencia artificial tendente a imitar, y superar, la inteligencia humana. Para lo bueno y para lo malo.

Pero el verdadero potencial —y la realidad de lo tecnológicamente factible — dista mucho de pretender imitar al ser humano. Al igual que ocurre con la Inteligencia Artificial, la Robótica concentra sus esfuerzos en mejorar algunas de las capacidades humanas (físicas o intelectuales) para liberarnos de tareas tediosas, peligrosas o, incluso, mejorar prestaciones o incluso hacer cosas de las que las personas no somos capaces.

El paralelismo con la Inteligencia Artificial no es banal. La espectacular mejora que han experimentado los robots en los últimos años en el ámbito de la mecánica (recomiendo buscar en youtube videos de las creaciones de Boston Dynamics) se suma a la inteligencia que los guía. Inteligencia Artificial con capacidad de aprender y, cada vez más, improvisar.

 

3

 

En los 80s, para enseñar a pintar a un robot en una cadena de montaje, se empleaba la técnica conocida como follow me. Un operario experto movía el brazo mecanizado con el spray de pintura alrededor de la pieza a pintar y el ordenador que lo comandaba memorizaba los movimientos para repetirlos con precisión milimétrica. Si bien era capaz de pintar miles de piezas iguales sin el más mínimo fallo, era perfectamente incapaz de improvisar ante una pieza distinta a la original. A día de hoy, se le muestra visualmente al robot cómo se pintan distintas piezas y su inteligencia artificial es capaz de extrapolar el proceso y aplicarlo a cualquier forma.

Esto se está dando en todas las disciplinas, todos los sectores, todos los mercados. Veamos algunos ejemplos:

  • Industria. Quizás es el sector que lleva más tiempo invirtiendo y apostando por la robótica y por ello, el más evolucionado. Ha entendido como nadie el potencial de dispositivos que hacen de modo más rápido, preciso y eficiente tareas específicas en las distintas partes de la cadena de valor. Tareas tan diversas como el corte mecánico, rectificado, desbastado y pulido de materiales, transporte de piezas, pintura, manipulación, soldadura, medición, control de calidad, etc. Pero no solo eso, el hecho de realizar tareas en entornos peligrosos (altas temperaturas, entornos tóxicos, alturas, etc.) ha permitido mejorar la seguridad de los trabajadores en paralelo con la mejora en la eficiencia de determinadas tareas.
  • Química y Farmacéutica. A las motivaciones de la industria, en el caso de estos sectores, se le añaden las necesidades de entornos estériles a la vez que se agudiza la presencia de sustancias nocivas.  Esto lleva a la necesidad de procesos de fabricación desasistidos o, por lo menos, operados remotamente. Es espectacular visitar algunos laboratorios donde los componentes químicos o medicamentos se fabrican de principio a fin sin la intervención humana directa.
  • Militar. Es sabido que muchos de los inventos que acaban convirtiéndose en habituales de nuestra vida diaria tienen su origen en la investigación y desarrollo militar. Es también el caso de la robótica. Una parte nada desdeñable de los presupuestos en tecnología militar se destinan a su desarrollo, y no solo en generar tecnología bélica, sino también en el ámbito de la protección de vidas humanas. Ya hace años que evolucionan los robots especializados en la desactivación de bombas pero también es cierto que el reciente desastre acaecido en Turquía y Siria con miles de personas atrapadas bajo los escombros ocasionados por el terremoto ponen de relevancia la necesidad de disponer de robots que contribuyan decisivamente en la búsqueda y rescate de seres vivos en las primeras horas después del suceso.
  • Doméstico. Ya hemos mencionado la creciente presencia de dispositivos robóticos en el hogar en tareas desagradecidas, pero se abre un nuevo abanico de posibilidades en un sector injustamente dejado de lado como es el de personas con necesidades especiales. Personas con discapacidades y personas mayores con capacidades cognitivas disminuidas pueden encontrar ayuda y mayor autonomía en la presencia de robots —incluso en algunos casos con apariencia humanoide para mejorar su receptividad— que les ayuden en tareas repetitivas pero de relevancia como pueden ser la toma de medicamentos o el soporte a la deambulación por el hogar.

Esto es solo una muestra de las aplicaciones que ya, a día de hoy, está teniendo la robótica en nuestra vida diaria, pero las posibilidades son infinitas. Su evolución no solo dependerá de la evolución tecnológica sino de la imaginación de quienes diseñen nuevas aplicaciones, las lleven a cabo y las pongan a disposición de la sociedad. Una sociedad que, también en la robótica, está necesitada de perfiles cualificados que contribuyan a su evolución y desarrollo.

 

Un robot ejerciendo de guía en un museo.

Un robot ejerciendo de guía en un museo.

Comparte:

Entradas relacionadas



© Instituto de Innovación Digital de las Profesiones. Planeta Formación y Universidades. Todos los derechos reservados.
Por cualquier consulta, escríbanos a info@inesdi.com