Una landing page debe formar parte de la estrategia digital de una empresa. Tienen la capacidad de convertir tráfico en leads o clientes, pero para ello hay que saber elegir el tipo idóneo de página y diseñarla correctamente. Hoy veremos cómo hacerlo y los elementos a incluir.
Las landing pages, o página de aterrizaje, juegan un importante papel en la estrategia de marketing digital de la empresa. Como su nombre indica, son páginas de destino. Los usuarios llegan a ellas cuando hacen clic en un banner, un e-mail, un anuncio de AdWords o en redes sociales. Los objetivos de una landing page pueden ser muy diversos, y dependerán de la estrategia general de la compañía. De esta dependen los tipos de landing pages, que se dedicarán, entre otros, a:
Landing page para captar leads. Por ejemplo, mediante lead magnets.
Vender un producto o servicio.
Facilitar la descarga de un white paper.
Incitar a la inscripción a un evento o webinar.
Animar al registro en un e-commerce.
Funcionar como primer paso en un funnel de ventas.
Para comprender qué es una landing page, hay que saber diferenciarla de una página web. Estas son las diferencias más relevantes.
No tiene menú, barra de navegación, ni puntos de fuga que desvíen la atención del usuario.
Contenido relacionado con el soporte en el que el usuario ha hecho clic para llegar a la landing.
Call to action claro y conciso.
Ventajas destacadas del producto y servicio.
Contenido personalizado.
El diseño y contenido de una landing page se definirá teniendo en cuenta la estrategia, el objetivo que se pretenda conseguir y la audiencia o segmento a quien vaya dirigido.

Saber qué es una landing page no es suficiente para diseñarla y usarla correctamente. Es necesario saber cuáles son los elementos que forman parte de ellas y la función que cada uno tiene dentro del proceso de conversión. El objetivo es construir una experiencia que se centre en una acción específica. Para conseguir una landing page efectiva, deben estar presentes los siguientes componentes:
El titular es el primer punto de contacto. Por eso, debe ser capaz de comunicar de forma directa el beneficio principal que el usuario recibirá. Si bien es importante usar la creatividad, se debe responder a una necesidad concreta y ofrecer un contenido que vaya acorde con la intención de búsqueda o el anuncio que ha llevado al usuario a la página.
El call to action es el núcleo de la conversión. Se debe colocar en los puntos estratégicos del recorrido visual, destacarlo frente al resto del contenido y utilizar un lenguaje orientado a la acción. Son habituales verbos como “descargar”, “reservar” o “probar”, ya que funcionan mejor que los mensajes genéricos.
El contenido visual se utilizará para reforzar el mensaje y no para distraer. Los elementos que se utilizan son imágenes reales del producto, vídeos explicativos o demostraciones. Se trata de aumentar la confianza y la credibilidad. Hoy en día, es cada vez más frecuente ver propuestas de landing page con IA que personalizan los contenidos visuales según el usuario.
Un formulario que es demasiado largo reduce la tasa de conversión. La clave está en pedir solo la información imprescindible. Cada campo adicional es una fricción que puede hacer que el usuario abandone la página.
El último de los elementos de una landing page son las opiniones de otros usuarios, que aportan un grado extra de credibilidad. Por ejemplo, son útiles las valoraciones, casos de éxito o cifras concretas, dado que refuerzan la confianza y reducen las objeciones en la toma de decisiones.
Cada página tiene un objetivo concreto. Por eso, antes de comenzar a crear una, hay que tener clara la estrategia digital, puesto que es determinante tanto para el contenido como para el enfoque del diseño de landing page.
Su objetivo principal es captar datos de usuarios potenciales. Se utiliza en campañas de descarga de contenidos, suscripciones o registros. El valor percibido debe ser lo suficientemente alto para justificar la cesión de datos.
En este caso, la página se utiliza como un paso previo a la compra. Se centra en presentar el producto o servicio de una forma clara y persuasiva, para facilitar que el usuario dé el siguiente paso en el proceso de conversión.
Aunque muchas veces se descuida, esta página tiene un papel importante. Sirve para confirmar la acción realizada, pero también se puede aprovechar para proponer nuevas interacciones, como contenido adicional o recomendaciones.
Esta landing se diseña para captar tráfico desde los buscadores. Utiliza técnicas de posicionamiento con una estructura que se orienta a la conversión. Los contenidos que mejor funcionan son los informativos, porque atraen visitas cualificadas.

Una vez que se ha encontrado el tipo adecuado, se puede pasar a conocer cómo crear una landing page. El proceso es estructurado, ya que debe unir los objetivos que se persigan con el contenido y la experiencia de usuario.
Antes de diseñar cualquier elemento, es necesario tener claro qué acción se espera del usuario y a quién va dirigida la página. Para ello, se debe analizar el Customer Journey Map, que sirve para entender en qué fase del proceso se encuentra el usuario.
Los patrones de lectura condicionan la forma en que los usuarios interactúan con la página. Lo habitual es leer de izquierda a derecha y de arriba abajo. La organización del contenido tendrá eso en cuenta para elegir un patrón. Además de facilitar la comprensión, guían la atención hacia los puntos más importantes.
El contenido debe centrarse en lo que el usuario gana, no en las características del producto. Un buen copy reduce dudas y acelera la toma de decisiones.
Para ayudar a dirigir la mirada, es interesante apostar por flechas, colores o jerarquías tipográficas. De este modo, se facilita la navegación, se reducen las distracciones y se mejora la experiencia del usuario.
El trabajo no termina con la publicación. Hay que optimizar la landing page de manera continua, pero haciendo uso de datos y experimentación, y no por suposiciones. Las herramientas más usadas son estas:
Los tests A/B comparan distintas versiones para identificar qué elementos funcionan mejor. Por ejemplo, pequeños cambios en el titular o en la ubicación de un botón pueden mejorar los resultados.
Una página lenta o que no está bien adaptada a dispositivos móviles llevará a un abandono inmediato. La optimización técnica es tan importante como el contenido.
El uso de métricas es fundamental para entender el comportamiento del usuario. Para medir, se puede usar un dashboard en marketing, que permite visualizar los datos más importantes y tomar decisiones informadas.
Si la página se conecta con sistemas de gestión y automatización, se puede dar continuidad al proceso de conversión. Las estrategias inteligentes de marketing automatizado con IA facilitan la segmentación, el seguimiento y la personalización de las interacciones.
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