La gestión del conocimiento y la revolución digital

No cabe duda alguna que las sociedades más avanzadas en cuanto a calidad de vida y a renta son las que acumulan mayor nivel de conocimientos entre sus ciudadanos y especialmente, son las que han conseguido irradiarlo y compartirlo entre un mayor número de ellos.  Con esta visión sobre el impacto del conocimiento en las sociedades modernas, es imprescindible centrar la atención de las políticas públicas en una doble orientación.  En primer lugar debemos garantizar las condiciones básicas para dinamizar, el máximo posible, la creatividad de un amplio  tejido de técnicos y de científicos  que esté orientado y comprometido con  la evolución del conocimiento más puntero a nivel mundial y en el máximo de ámbitos posible. Este objetivo supone disponer y apoyar una amplia estructura de centros de investigación y de tecnología que integren un buen número de profesionales científicos y tecnólogos y que compitan abiertamente por la excelencia profesional. Garantizar los recursos necesarios e impulsar un modelo de gestión y de  gobierno de estos centros son las claves básicas del éxito de este objetivo.

Cómo conseguir que el conocimiento científico y tecnológico puntero que se disponga en una sociedad sea traspasado a un gran número de ciudadanos y de entidades y empresas para su  aplicabilidad en el mundo de la producción y de la prestación de servicios es la segunda y relevante cuestión que debe prestarse atención desde la dirección pública.
En la formación está la clave de esta importante cuestión. Un sistema de formación eficiente, que incentive a la mayor parte de la población en el conocimiento y que genere buenos profesionales en todos los campos. ¡Transmitir y motivar en el conocimiento! Éste es el gran reto social, que requiere de unos docentes que amen su profesión y que dispongan de las competencias básicas para generar el clima de empatía necesario para favorecer la transmisión del conocimiento.

Generar el conocimiento y transmitirlo son las claves de las sociedades avanzadas. El éxito o el fracaso en estos ámbitos distinguen a las sociedades y las posiciona en la escala de mayor o menor nivel de desarrollo económico y social.

Para valorar lo complejo que resulta esta cuestión, debemos tener en cuenta además la constante evolución y mejora en que se halla el conocimiento científico y tecnológico en las actuales sociedades avanzadas. No cabe duda también que la revolución digital que estamos viviendo está transformando profundamente nuestros tradicionales métodos de gestión y de transmisión del conocimiento. El conocimiento se transparenta a nivel global y las redes sociales permiten compartirlo e irradiarlo en unos niveles absolutamente desconocidos en épocas anteriores. Una gran oportunidad está a nuestro alcance.  La llamada revolución digital aporta en este aspecto un  contenido transformador realmente espectacular. Se abre pues un nuevo escenario y este escenario requiere implicar a nuestros ciudadanos en los instrumentos digitales. La apuesta política por la digitalización de nuestra sociedad es la opción más eficiente que pueden hacer nuestros líderes políticos y empresariales para afrontar con éxito nuestro futuro como sociedad avanzada social y económicamente. La salida profunda de la actual crisis debe hallarse en esta orientación. En los bits estará en gran parte la solución.

Joan Turró Vicens
Economista – Presidente de Inesdi